¿Jugar es cosa de chicos?


Siempre que un cliente nos contacta para generar contenido vemos una nueva oportunidad de explotar nuestra creatividad y llevar una propuesta innovadora y atractiva. Esta mentalidad es la que nos permite en cada proyecto mantenernos frescas y activas.


A decir verdad, muchas veces sucede que el contenido o el material con el que tenemos que trabajar se aleja de nuestras áreas de conocimiento, como cuando refieren, por ejemplo, a cuestiones de salud, ecología, animales, etc. Aún así, nos gusta poder trabajar con variedad de temáticas que nos aportan, enseñan y demuestran que no necesitamos ser expertas en el tema para poder adoptar una mirada pedagógica y desarrollar contenido educativo y lúdico para una audiencia determinada.


Hace poco, uno de nuestros clientes nos pidió realizar una trivia en Genially para un evento en particular. La temática era sobre animales del océano. ¿Qué sabíamos del tema? Nada, y un poco más que nada. Pero eso no impidió que encaráramos el proyecto con total naturalidad.


¿Cómo lo hicimos?


Recibimos el pedido de nuestro cliente y el material con que contaban para producirlo. Entre reuniones y mails, fuimos delineando la propuesta y sus requerimientos. Lo principal fue determinar qué buscaban con dicho juego. Y ahí empezamos a jugar con las ideas.


Como la temática era sobre animales del océano, elegimos una estética marina, como un fondo del océano y agregamos elementos que siguieran esta línea, poco caricaturizados, de aspecto más bien real y natural (algas, ballenas, peces, burbujas). Combinamos algunas plantillas y armamos una narrativa acorde que fuera el eje articulador.


Con algunos ajustes y cambios menores, el diseño gustó y quedó. Cliente conforme, nosotras contentas.


Si hay algo que nos llevamos de estas experiencias es la satisfacción y el aprendizaje de crear piezas que nos gustan a nosotras primeramente. Disfrutamos el proceso creativo, disfrutamos poder sumar nuestras propias ideas y darle nuestro toque especial a cada proyecto, disfrutamos poder compartir y exponer nuestra opinión con el cliente y ser valoradas, disfrutamos aprender haciendo y ser parte del proceso.


¿Qué fue importante en esta trivia?


No sólo incorporar las preguntas y respuestas que nos había pedido el cliente, sino darle una estética coherente, una narrativa con sentido, que invitara a completar la trivia y resultara atractiva para la audiencia. Crear el diseño, configurar las interacciones y animaciones, el recorrido y la visualización.


Gamificar nos inspira, nos entretiene y representa un desafío que al final se disfruta, tanto como el cliente disfruta del resultado luego.

Y ustedes, ¿se animan a gamificar sus espacios formativos? O más bien, ¿se animan a jugar?


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